A veces… Paz
19 03 2008A veces…
A veces no se sabe romper la férrea fragilidad que viste, imponente, un espacio en blanco.
A veces el silencio es el mejor testimonio de un sentimiento.
A veces la vida te impone una mordaza que, a veces, no distingues claramente si es mejor dejarla o arrancarla.
Por eso, a veces, dejo que mi cuerpo hable, o calle. Muchas veces no le he dejado, y esas tantas veces me he equivocado.
Por eso, cuando la vida se te sube a la chepa y te encorva, te pesa, y hasta te aplasta, es mejor dejar que se recupere, y un dÃa como hoy mismo, tus dedos busquen un teclado que acariciar con la intención de enviar un pequeño destello con un mensaje de estoy viva, estoy aquÃ, nunca me he ido, simplemente, a veces, me acurruco y dejo que pase el vendaval que precede a la calma.
Son cosas que se piensan cuando a penas he cumplido mi primer año aquÃ, un once de marzo, cuando tuve el irrefrenable impulso de unir a tan triste fecha, el nacimiento de algo que iba a ver crecer con el tiempo, como inconsciente homenaje a la paz, paz, pedà aquel dÃa, y paz sigo pidiendo hoy, paz y respeto a la vida de las personas, que tan alegremente destrozamos y pisoteamos, como si nos fueran a dar otra, como si esto fuera un siniestro juego de videoconsola, que cuando agotes las vidas, vuelves a meter la moneda y empiezas de nuevo.
Pero no, después del final, pone Over, y esto no es un Game.
Cada año, volveré a pedir PAZ una y otra vez, todavÃa me parece la mejor opción.
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