Al leer en la prensa hoy que
“La mayoría de las españolas cree que tener un hijo es un obstáculo para su vida profesional”
Primero, porque el titular, tal cual está redactado, puede inducir a que la culpa es del hijo, por nacer, cuando la culpa es de la sociedad, del valor social que atribuímos a la natalidad, que es nulo.
En esta sociedad que padecemos, el débil no interesa, directamente se anula, se desprecia o se arrincona, véase las personas que tienen cualquier problema o enfermedad a nivel físico o mental, miremos cómo se cuida a la infancia, o cómo se atiende a la vejez.
En segundo lugar, porque se redacte como se redacte el titular, la realidad es la inmensa soledad que sienten las mujeres que desean ser madres, soledad, vacío, alienamiento social.
Hace muchos años que vengo criticando la ausencia de medidas sociales reales y efectivas que colaboren en el esfuerzo de atender a los nuevos ciudadanos que llegan a ella, siquiera por un motivo bien “egoísta”, como es el que ese ciudadano bien atendido va a ser una inestimable aportación al crecimiento futuro de la sociedad, y ni por esas, cuanto menos, a la madre, que ya viene contribuyendo con su trabajo, su maternidad y su esfuerzo, dándolo todo y recibiendo bien poco.
El titular, en mi opinión, sería más expresivo si dijera algo así como:
“La sociedad es un obstáculo para la vida profesional de las españolas con hijos”
Pero no me hagan caso, no soy periodista, sólo soy una madre con hijo que intenta conciliar la vida profesional, sin morir en el intento.

Qué cosas me dicen