A veces el silencio es el mejor testimonio de un sentimiento.
A veces la vida te impone una mordaza que, a veces, no distingues claramente si es mejor dejarla o arrancarla.
Por eso, a veces, dejo que mi cuerpo hable, o calle. Muchas veces no le he dejado, y esas tantas veces me he equivocado.
Por eso, cuando la vida se te sube a la chepa y te encorva, te pesa, y hasta te aplasta, es mejor dejar que se recupere, y un dÃa como hoy mismo, tus dedos busquen un teclado que acariciar con la intención de enviar un pequeño destello con un mensaje de estoy viva, estoy aquÃ, nunca me he ido, simplemente, a veces, me acurruco y dejo que pase el vendaval que precede a la calma.
Son cosas que se piensan cuando a penas he cumplido mi primer año aquÃ, un once de marzo, cuando tuve el irrefrenable impulso de unir a tan triste fecha, el nacimiento de algo que iba a ver crecer con el tiempo, como inconsciente homenaje a la paz, paz, pedà aquel dÃa, y paz sigo pidiendo hoy, paz y respeto a la vida de las personas, que tan alegremente destrozamos y pisoteamos, como si nos fueran a dar otra, como si esto fuera un siniestro juego de videoconsola, que cuando agotes las vidas, vuelves a meter la moneda y empiezas de nuevo.
Asà de espectacular ha sido, ha triunfado la vida, se ha acudido a tiempo, y hemos arrebatado a mi madre de las garras del cangrejo.
A esta generación, con la de cosas que han tenido que pasar y superar, no los parte un rayo, sana como una manzana, ha podido como una jabata.
QuerÃa contarlo y querÃa agradecer vuestro cariño y compañÃa, querÃa compartir mi alegrÃa y tranquilidad.
Y querÃa desearos un buen y feliz año, algo tarde, pero nunca es tarde, dicen, para desear felicidad. Pero recordemos, hay que poner de nuestra parte, que las cosas no se hacen solas.
Vuelvo al estado activo estamos ON y con mucha mala leche contra manipuladores y estropea felicidades, aviso ;D
La vida, al fin, exige su tributo, nada podemos hacer, sólo puedo alegrarme por tener la oportunidad de poder ser su ayuda y calmar sus angustias y sus miedos, en la recta final, la sangre se abre camino, y el amor, y el cariño, y eso es lo que nos vamos a llevar, y eso es lo que espero dar, a pesar de tantas peleas, tanta incomprensión, tantos malentendidos, y tanto conflicto, al final, poder decir: te quiero papá, te quiero mamá, y que lo sientan, que sientan que pese a todo, los has querido, los quieres, y que todas las chorreces de la vida, ahora no tienen ningún sentido, que son esos ojos, esas manos, esas caricias, esos abrazos los que importan, que te necesitan, y tu estás ahÃ.
Un dÃa dije que lo único que me importa es saber que aquellos a los que quiero, saben que les quiero. En vida, cara a cara, sin regateos.
Me gusta verlos en las paradas del bus, del cercanÃas, me gusta verlos en el ascensor, saludarnos, mirarnos a la cara, me gusta que me cuenten cosas de su tierra, comparar costumbres, vocabulario, argot, divertirnos con los equÃvocos que producen los malentendidos, con lo que aquà significa una cosa y allà otra.
No son diferentes, son distintos, son iguales. No más diferentes que uno de Alcorcón y uno de Hospitalet, o uno de Vallecas y uno de Lasarte. Diferencias de educación, de familia, de situaciones.
Los hay buenos y malos, como los de aquÃ.
Conozco a pocos inmigrantes, por desgracia para mi, tienen timidez, pudor, tienen miedo de no gustar, tienen miedo de que no les aceptemos por ser como son, y eso es tremendo, tienen que vivir una doble vida, la de afuera, para gustar, y la de dentro, intentar ser como son sin salir demasiado perjudicados, sin perder su esencia y sus tradiciones.
Conozco a pocos inmigrantes, pero tengo la gran suerte de que los que conozco son mucho más educados, mucho más respetuosos, mucho más razonables y mucho más tolerantes y abiertos que muchos de aquà que tengo que soportar todos los dÃas. La mayorÃa son sudamericanos, con una educación como la que no hace mucho, practicábamos todos por la calle, hoy casi suena trasnochada, pero es un puro placer el respeto que demuestran, y el agradecimiento, rayando en lo servil, a veces, por culpa del miedo, se juegan el comer, amigo, por tonterÃas como ser de otro color, o hablar otro idioma, o ser de fuera. Injusto, tremendo, sÃ.
Por no hablar del enriquecimiento cultural, la apertura que nos proporciona el intercambio de culturas, de puntos de vista, de costumbres, de historia, a todos los niveles, y la gran preparación que, en muchos casos, aportan.
Todo esto enlaza, como estais deduciendo, avezados lectores, con el energúmeno de las imágenes que estamos viendo ya, hasta el vómito, porque vómito da ver ese comportamiento tan absolutamente brutal y primitivo, y con las veces que lo están poniendo, que pasa como todo últimamente, que se pasan en exhibiciones, y no hay necesidad de repetirlo mil veces, sino más, o mejor, serÃa buscarle remedio y reacción social. Porque lo que más me pone los pelos de punta, es que nadie, nadie, se mueve un pelo para ayudar a la pobre muchacha, y mañana puede ser tu hija, por llevar trenzas, o tu hijo por ser rapero, o tu, por quedarte mirando, que ya ha pasado.
Declaro inaugurada la nueva página de este blog, para tÃ, por si lo necesitas, por si te viene bien, por si te ayuda, por si conoces a alguien que lo necesite.
Marta se ha pasado la vida entera cuidando de su familia y de sus tres hijos, y se le nota en la mirada dulce y acariciadora, sólo sabe amar y querer. Dejó los estudios, de jovencita, dejó todo en la lista de espera, se dejó a ella misma.
El otro dÃa dicen que dijo alguien en la oficina que era muy torpe y le costaba mucho aprender. Cosa que, además, es totalmente incierta, porque va como una moto, tragándose como puede la inestabilidad que le ha regalado su autoestima perjudicada y pateada.
Qué cosas me dicen